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marzo 24, 2026“Me siento aliviada, pero mientras no esté en la Argentina no voy a estar en paz”, expresó ante los medios la joven de 29 años.
Este martes, Agostina Páez, la abogada argentina acusada de realizar gestos racistas en Río de Janeiro, se presentó a una audiencia de Instrucción y Juzgamiento en el Tribunal Penal N°37, donde se resolvió que podrá regresar al país y cumplir tareas comunitarias.
“Me siento aliviada, pero mientras no esté en la Argentina no voy a estar en paz”, expresó la joven de 29 años ante los medios. Además, aseguró que le gustaría volver a Brasil, un destino que le resulta atractivo, aunque reconoció que hoy le “genera temor”.
Por su parte, remarcó que su prioridad es regresar a Santiago del Estero, su provincia de origen, para reencontrarse con su familia: “Lo único que me importa es estar en Santiago y con mi gente”.
El debate comenzó a las 15:55 y terminó minutos antes de las 19.30. Durante la audiencia, el padre de la acusada, un abogado del equipo de la defensa y los medios de comunicación fueron expulsados de la sala 808. Solo estuvieron ante los magistrados la joven y su representante, Carla Junqueira, junto al vicecónsul de la Argentina en Brasil; la querella y la fiscalía.
Los primeros en hablar fueron los empleados del bar, quienes debieron prestar declaración y contar lo que sucedió el día del hecho. Luego, fue el turno del fiscal y finalmente la defensa pidió que el proceso continúe en la Argentina.
Cómo fue el proceso judicial en Brasil
A diferencia del sistema argentino, donde el juicio oral es una etapa posterior, en Brasil gran parte del proceso se concentra en una sola audiencia.
El magistrado puede resolver en el momento si absuelve, condena o decide que el expediente pase a otra instancia para un debate más profundo. Si no llega a una decisión, se agenda una nueva fecha para continuar.
La abogada Carla Junqueira, defensora de Páez, explicó a TN que “se puede definir todo en esta jornada”. Pero si el juez considera que necesita más tiempo, el proceso seguirá en otra audiencia.
“Si voy a la cárcel, me mato”
Antes del debate, la joven habló con Mediodía Noticias y sostuvo que lo único que espera es poder volver pronto a la Argentina.
Además, dijo que tiene mucho miedo de ir a la cárcel, porque no sabe cómo pueden tratarla. “Yo no voy a pisar una cárcel, si voy a la cárcel me mato, no sé lo que me puede pasar”, aseguró.
“Extraño la Argentina, extraño a mi gente y a mis amigas y extraño algo tan simple como poder caminar en tranquilidad por la vereda”, dijo y sumó: “Me preocupa mi integridad física porque recibo amenazas”.
Sobre la acusación del fiscal en su contra, dijo que las dos denuncias que hay fueron realizadas por empleados del local. “Con lo que se ve en las cámaras de seguridad del lugar, se ve que no existió lo que ellos dicen, es todo para que encuadre una imagen de racista mía que no ha existido”, aclaró.
Y cerró: “No justifico mi reacción, fue pésima, pero fue eso. Siempre quise pedir disculpas, más que nada por las personas que se han sentido ofendidas”.
El caso
La joven de Santiago del Estero estaba de vacaciones con sus amigas cuando fue grabada haciendo gestos racistas a la salida de un bar. La repercusión fue tal que, tras una denuncia de los empleados agredidos, se ordenó su detención.
Desde entonces, la abogada de 29 años está imputada por tres hechos de injuria racial, un delito que en Brasil tiene penas severas. Según el Código Penal brasileño, se castiga con entre dos y cinco años de prisión por cada episodio.
Esto significa que, en el escenario más grave, la condena podría sumar hasta 15 años de cárcel si el tribunal decide aplicar la pena máxima por cada uno de los hechos denunciados.
Sin embargo, al no tener antecedentes penales, lo más probable es que cualquier eventual condena parta de la escala mínima. Es decir, la pena podría ser considerablemente menor a la máxima, aunque la última palabra la tendrá el juez a cargo del caso.




