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octubre 28, 2026Chaco registra 2.221 personas que debieron abandonar sus hogares y Corrientes suma alrededor de 1.500. Ante el riesgo de nuevas crecidas y lluvias intensas, Parques Nacionales puso en marcha un operativo de prevención en 18 áreas protegidas de nueve provincias.
Las inundaciones provocadas por las crecidas de los ríos mantienen en alerta a distintas localidades del Litoral argentino. Entre Chaco y Corrientes, más de 3.700 personas debieron abandonar sus viviendas, entre evacuados y autoevacuados, mientras las autoridades monitorean la evolución de los niveles de agua y advierten sobre la posibilidad de nuevos repuntes durante las próximas semanas.
El escenario se desarrolla en el contexto del fenómeno climático El Niño, que puede favorecer precipitaciones intensas y modificar los patrones habituales de lluvia. Frente a esta situación, se activaron medidas de coordinación y prevención para anticipar posibles emergencias.
Chaco y Corrientes, entre las provincias más afectadas
En Chaco, el último reporte contabilizó 2.221 personas que debieron abandonar sus hogares, con casi 600 familias afectadas por la crecida de los ríos.

Puerto Vilelas, en el área del Gran Resistencia, es una de las localidades más comprometidas, con alrededor de 1.300 personas afectadas. En Barranqueras también se registran evacuados y el nivel del Paraná permanece por encima de la altura establecida para la evacuación.
En Corrientes, en tanto, Defensa Civil informó que aproximadamente 1.500 personas resultaron afectadas por la crecida del río Paraná. De ese total, 440 fueron evacuadas y 1.056 se autoevacuaron.
Entre los sectores que presentan mayor preocupación se encuentran Isla Apipé, Itatí y Paso de la Patria, donde el río superó los niveles de evacuación. También se mantiene el seguimiento de otras localidades ribereñas y de zonas afectadas por la crecida del río Uruguay.
Qué se espera para los próximos días
Los informes hidrológicos anticipan que, en el corto plazo, los niveles podrían mantenerse elevados, aunque con una tendencia inicial al descenso en algunos sectores. Sin embargo, el panorama requiere precaución.
Las previsiones de lluvias superiores a los valores habituales para comienzos de noviembre podrían provocar nuevos incrementos en los caudales del Paraná y de sus afluentes. Por ese motivo, las autoridades continúan monitoreando la evolución de los ríos y coordinando acciones de asistencia en las zonas comprometidas.
Parques Nacionales activa un plan de prevención en 18 áreas protegidas
En paralelo a la emergencia hídrica, la Administración de Parques Nacionales puso en marcha el Plan de Trabajo ENOS 2026-2027, destinado a anticipar y reducir los riesgos asociados a El Niño en 18 áreas protegidas de nueve provincias.
La iniciativa se desarrolla en las regiones del Noreste, Noroeste y Centro del país, en coordinación con la Agencia Federal de Emergencias, las provincias y los organismos de respuesta.
El programa contempla la identificación de sectores vulnerables, la elaboración de mapas de riesgo, el monitoreo de información meteorológica e hidrológica y la definición de protocolos para actuar ante inundaciones, anegamientos y posibles aislamientos.

También prevé organizar los recursos disponibles y planificar la logística necesaria para el abastecimiento, la evacuación y la asistencia en lugares que pudieran quedar incomunicados.
Entre las áreas incluidas se encuentran los parques nacionales Iguazú, Iberá, Mburucuyá, El Impenetrable, Pre-Delta y El Palmar, además de otras reservas de Misiones, Chaco, Corrientes, Formosa, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, Salta y Jujuy.
El objetivo es que cada área protegida y las jurisdicciones cercanas cuenten con herramientas para anticiparse a los eventos climáticos adversos y coordinar una respuesta rápida.
Un escenario que exige seguimiento permanente
La situación en el Litoral combina una emergencia que ya obligó a miles de personas a dejar sus hogares con la necesidad de prepararse para nuevas lluvias y posibles crecidas.
Mientras continúa la asistencia a las familias afectadas, el monitoreo de los ríos y la coordinación entre organismos serán fundamentales para reducir los riesgos y responder ante eventuales cambios en las condiciones hidrológicas.
La evolución del fenómeno El Niño durante las próximas semanas será determinante para evaluar cómo continúa el escenario de inundaciones en la región.




