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septiembre 7, 2026El fenómeno climático ya está activo y los especialistas anticipan un evento fuerte durante los próximos meses. El impacto no será igual en toda la provincia y el sudeste cordobés aparece entre las regiones con mayor influencia.
El fenómeno de El Niño comenzó a consolidarse y podría generar cambios concretos en las condiciones meteorológicas de Córdoba durante los próximos meses. El calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial ya configura una fase cálida del ENOS y los especialistas anticipan un evento de intensidad considerable.
Desde el Observatorio Hidro-Meteorológico de Córdoba señalaron que el fenómeno podría tener incidencia sobre la provincia, aunque con diferencias importantes según la región.
“Estamos en condiciones de Niño, el calentamiento de las aguas ecuatoriales ya empieza a configurar un evento Niño fuerte que puede generar impacto en nuestra región”.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) también confirmó la presencia de condiciones correspondientes a una fase cálida del ENOS. Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026, los modelos analizados contemplan una probabilidad del 100% de continuidad de El Niño.
A nivel regional, los mayores efectos sobre las precipitaciones suelen concentrarse en el Litoral argentino, la Mesopotamia y el sur de Brasil. En Córdoba, en cambio, la señal del fenómeno presenta importantes diferencias territoriales.
El este y sudeste de Córdoba, entre las zonas más expuestas
El ingeniero agrónomo Tomás Kember, analista en agrometeorología de la Bolsa de Cereales de Córdoba, explicó que los registros históricos muestran una mayor influencia de El Niño hacia el este provincial.
“En Córdoba generalmente los departamentos que afecta El Niño es en el este, se ven más lluvias en lo que es Marcos Juárez, Unión, General San Martín, San Justo y por ahí más al sur Roque Sáenz Peña”.
Esto coloca a buena parte del sudeste cordobés dentro de las regiones donde la relación entre El Niño y el incremento de las precipitaciones suele ser más evidente.
En otras zonas de la provincia, la señal histórica es mucho menos marcada. Kember señaló que los registros de la red de estaciones meteorológicas muestran diferencias importantes en departamentos como Río Cuarto, Calamuchita, Santa María y sectores del norte cordobés.
“Las anomalías de precipitación no son tan marcadas en estos departamentos cuando hay condiciones del Niño”.
Esto no significa que esas regiones no puedan atravesar períodos de lluvias abundantes, sino que esos eventos no necesariamente están directamente relacionados con la presencia de El Niño.
Buenas reservas de humedad y expectativas para el campo
El escenario climático genera especial atención en el sector agropecuario. Luego de un invierno húmedo, los perfiles de suelo llegan al comienzo de la campaña estival con buenas reservas, mientras que los pronósticos anticipan nuevas precipitaciones.
Para Kember, esta combinación podría modificar las decisiones de los productores.
“El inicio de la campaña estival es muy alentador porque tenemos humedad en el perfil de suelo y se pronostican lluvias, eso hace que se reconfigure un poco la siembra de la próxima campaña”.
Una de las consecuencias podría ser un incremento de la siembra temprana. Córdoba históricamente concentra más del 70% de la superficie de maíz en fechas tardías, una estrategia que permite reducir determinados riesgos climáticos.
Con mayor disponibilidad de humedad, algunos productores podrían optar por adelantar la siembra para aprovechar el potencial productivo, aunque esta decisión también implica una mayor exposición a eventuales períodos de falta de agua y temperaturas elevadas durante etapas críticas.
¿Más soja y menos maíz?
El escenario climático también podría influir en la elección de cultivos. Entre los factores analizados aparece la posibilidad de una mayor superficie destinada a soja en detrimento del maíz.
Una de las razones está vinculada a la preocupación por la chicharrita del maíz, cuya presencia y comportamiento generan especial atención entre los productores.
De esta manera, El Niño no sólo puede modificar las condiciones meteorológicas de la provincia, sino también comenzar a influir en las decisiones productivas de la próxima campaña.
La OMM anticipa un fenómeno que podría extenderse hasta 2027
La perspectiva internacional también refuerza la importancia del escenario climático. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) anticipó una probabilidad excepcionalmente alta de que El Niño continúe activo hasta febrero de 2027, con un posible pico de intensidad hacia finales de 2026.
Sin embargo, los especialistas remarcan que la presencia de un Niño fuerte no implica automáticamente que toda Córdoba vaya a atravesar un período de lluvias extraordinarias. La respuesta climática depende de la región y de la interacción con otros factores atmosféricos.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, pidió mantener una mirada preventiva frente al fenómeno:
“El Niño no tiene por qué ser sinónimo de desastre. Contamos con los pronósticos y la previsión necesarios para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia”.
Para Córdoba, el desafío estará en seguir de cerca la evolución del fenómeno durante la primavera y el verano, especialmente en el este y sudeste provincial, donde los antecedentes históricos muestran una mayor sensibilidad frente a El Niño.




