El adolescente llevaba una pistola calibre 22 cargada. Se activó el protocolo de seguridad y la Justicia investiga cómo llegó el arma al establecimiento.
Se trata de un hombre de 74 años de edad. Se constató la existencia de aproximadamente 2.500 municiones de distintos calibres para escopeta y para otro tipo de armas. También se secuestró un revolver calibre 32.