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abril 28, 2026Testimonios e informes reavivan la pregunta central: por qué no se investigó antes al parquetista vinculado por ADN al crimen.
Con la etapa de testimoniales finalizada, el jury contra los fiscales que intervinieron en la causa por el crimen de Nora Dalmasso volvió a instalar una pregunta clave: por qué no se avanzó antes sobre Roberto Bárzola, hoy vinculado por ADN a la escena.
Bárzola trabajaba en la vivienda de Villa Golf, en Río Cuarto, donde ocurrió el homicidio en 2006. Sin embargo, recién en 2024 se logró identificar su perfil genético en el cinturón de la bata utilizada en el crimen y en el cuerpo de la víctima.
Uno de los puntos más controvertidos surgió en torno a un informe privado elaborado en 2007 por la investigadora Mariana Azar Walker junto a su esposo, el exagente del FBI Stephen Walker. Ese documento, encargado por allegados a la familia, habría señalado tempranamente a los trabajadores de la casa, entre ellos Bárzola.
El exfiscal General de Córdoba, Darío Vezzaro, sostuvo que ese informe “nunca fue presentado de manera formal” en la causa, y que solo tomó conocimiento de su contenido en una reunión informal. “Si es un informe privado, son ellos quienes deben presentarlo. Yo no podía”, explicó.
Pero la investigadora dio una versión diferente: “Se lo entregamos en mano en su oficina y coincidió con nuestra hipótesis”, afirmó, generando una contradicción clave en el jury.
Según Azar Walker, el informe no solo existió, sino que proponía una línea concreta: “Señalaba a Bárzola y a su jefe, y descartaba otras hipótesis”, como el crimen por encargo o la participación del entorno familiar.
En la misma línea, el exabogado querellante Diego Estévez aseguró que desde 2007 insistían en investigar a los obreros que habían trabajado en la casa. “Bárzola había estado esa mañana y luego desapareció de la ciudad, lo cual era sospechoso”, remarcó.
El elemento que terminó reactivando esta pista fue el ADN. Las pruebas del FBI llegaron en 2011 y ya sugerían profundizar sobre los trabajadores de la vivienda. Sin embargo, la comparación clave no se realizó en ese momento.
Recién años después, con la intervención del fiscal Pablo Jávega, se tomaron nuevas muestras que permitieron establecer la coincidencia genética de Bárzola con elementos de la escena.
Así, el jury vuelve a exponer una de las grandes incógnitas del caso: si desde los primeros años existían indicios, informes e incluso recomendaciones que apuntaban en esa dirección, por qué esa línea investigativa no avanzó a tiempo.
La respuesta a esa pregunta será central para determinar si hubo errores de criterio o fallas graves en una de las investigaciones más controvertidas de la historia judicial cordobesa.




