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abril 16, 2026La ciudad cordobesa inició una prueba piloto con cierres de calles durante la noche. Hay apoyo, críticas y un fuerte debate sobre su eficacia y legalidad.
Villa Allende se convirtió en la primera ciudad del país en implementar el cierre nocturno de calles como medida preventiva contra la inseguridad, en una experiencia piloto que ya genera polémica y será observada a nivel nacional.
El primer portón fue instalado este jueves en barrio Lomas Sur, en el límite con Villa Cornú de la ciudad de Córdoba. La iniciativa, impulsada por el municipio, forma parte de un programa integral de seguridad que incluye cámaras, monitoreo y patrullajes, y prevé la colocación de 13 portones como prueba inicial.
La medida no es nueva en términos de debate, pero sí en su aplicación concreta. En Argentina solo hubo un intento similar en 2010, en Guaymallén (Mendoza), que nunca llegó a implementarse.
Mientras algunos vecinos ven en los portones una respuesta ante el delito, otros cuestionan su efectividad y advierten sobre restricciones a la circulación. Una comerciante de Villa Cornú expresó su preocupación: «Hubiese preferido que se hicieran más patrullajes. Los portones no van a parar a los delincuentes», y agregó que la medida podría afectar su actividad por los desvíos que deberán hacer sus clientes.
Desde el municipio, en cambio, defienden la iniciativa. El secretario de Gobierno, Felipe Crespo, afirmó que la puesta en marcha «representa una alegría, porque podemos llevar adelante un proyecto que traerá más seguridad a las personas», aunque reconoció que «el portón solo no alcanza» y debe complementarse con otras herramientas.
Según datos oficiales, el 65% de los delitos ocurre en horario nocturno, por lo que los portones permanecerán cerrados entre las 22 y las 6, aunque inicialmente estarán abiertos durante unos 20 días. La inversión supera los 106 millones de pesos para su construcción y más de 80 millones para su instalación.
El plan contempla que, si la prueba resulta positiva, el sistema se amplíe a otros barrios, alcanzando hasta 34 calles con cierres nocturnos. Durante el día, los portones permanecerán abiertos y permitirán incluso el paso de vehículos de gran porte.
El debate también llegó a la Justicia. Un grupo de vecinos presentó recursos de amparo y espera una definición del Tribunal Superior de Justicia, luego de un fallo adverso en primera instancia. El abogado Pedro Yagüe cuestionó la medida al señalar que «los portones no resolverán problemas de seguridad y obstaculizarán desagües».
Especialistas también expresaron reparos. El abogado y docente universitario Sergio Job fue contundente: «No tiene lógica que para proteger a los vecinos haya que encerrarlos», y remarcó que la estrategia podría implicar un recorte de derechos sin garantizar resultados.
En paralelo, otras voces destacan la participación vecinal en el diseño del plan y la necesidad de buscar soluciones innovadoras ante el aumento de robos y hurtos.
Entre expectativas, críticas y dudas, la experiencia de Villa Allende abre un nuevo capítulo en la discusión sobre seguridad urbana en Argentina: ¿los portones serán una solución efectiva o un límite a la vida cotidiana? El tiempo —y los resultados— tendrán la última palabra.




