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octubre 22, 2026Los especialistas anticipan que el fenómeno climático tendrá su mayor impacto entre diciembre de 2026 y enero de 2027, con precipitaciones abundantes, crecidas de ríos y posibles inundaciones. Córdoba también aparece entre las provincias que podrían registrar lluvias superiores a los valores habituales.
El fenómeno climático de El Niño podría alcanzar una intensidad excepcional y prolongar sus efectos en Argentina hasta el otoño de 2027, con un escenario de mayor humedad, tormentas frecuentes y riesgos de crecidas en distintas regiones del país.
Según un análisis publicado por Infobae, el meteorólogo Marcelo Madelón advirtió que las precipitaciones podrían intensificarse durante los próximos meses, aunque aclaró que los pronósticos de largo plazo deben interpretarse como tendencias y no como certezas.
El período de mayor acumulación de lluvias se espera entre fines de 2026 y comienzos de 2027, con un posible pico entre diciembre y enero. Las condiciones de inestabilidad podrían extenderse durante el verano y parte del otoño siguiente.
Las regiones con mayor riesgo de lluvias y crecidas
El noreste argentino aparece entre las zonas que requieren mayor atención, especialmente por las precipitaciones que afectan a la Mesopotamia y a las cuencas que alimentan los ríos Paraná y Uruguay.
Madelón explicó que una parte importante del agua que provoca las crecidas proviene de las lluvias registradas en el sur de Brasil, particularmente en los estados de Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul. A ese aporte se suman las precipitaciones en Misiones y Corrientes.
El especialista señaló que ya se registran desbordes de ríos y evacuaciones en sectores afectados, una situación que podría prolongarse si persisten las condiciones de humedad.
En cuanto a Córdoba, las proyecciones climáticas también contemplan la posibilidad de precipitaciones superiores a las habituales durante el último trimestre de 2026. Sin embargo, la intensidad y la distribución de las lluvias dependerán de la evolución de los sistemas meteorológicos.
Un verano más húmedo y con mayor presencia de tormentas
Además de las precipitaciones, El Niño podría modificar las condiciones térmicas durante el verano. De acuerdo con Madelón, la mayor nubosidad favorecería jornadas más húmedas y podría moderar las temperaturas máximas en algunos sectores.
“Cada vez que aparece el Niño nos trae un agregado de humedad muy importante a esta parte del mundo”, sostuvo el meteorólogo al explicar cómo el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial influye sobre los patrones de lluvia.
El fenómeno se produce cuando las temperaturas superficiales del océano Pacífico, en la zona ecuatorial, se mantienen por encima de los valores normales. Esa alteración modifica la circulación atmosférica y puede generar consecuencias diferentes según la región: mientras algunas zonas reciben más precipitaciones, otras pueden experimentar sequías.
La prevención, una de las claves ante el escenario previsto
Ante la posibilidad de lluvias intensas y crecidas prolongadas, el seguimiento de los pronósticos y las medidas preventivas adquieren especial importancia, sobre todo en localidades cercanas a ríos y sectores vulnerables a los anegamientos.
La limpieza de desagües, el mantenimiento de canales y la planificación de respuestas ante emergencias son algunas de las acciones que pueden contribuir a reducir los riesgos.
No obstante, los especialistas advierten que las proyecciones climáticas pueden modificarse a medida que se incorporan nuevos datos. Por eso, será fundamental seguir los informes del Servicio Meteorológico Nacional y las alertas oficiales durante los próximos meses.
El escenario anticipa un período que requiere atención y preparación, aunque no significa que todas las localidades vayan a sufrir inundaciones. El impacto dependerá de la cantidad de lluvia que reciba cada región, de las condiciones del suelo y de la evolución de los ríos y arroyos.




