
Ley de Glaciares: el oficialismo consiguió dictamen y habrá sesión en Diputados este miércoles
abril 7, 2026El informe advierte que los aumentos se concentran en bienes esenciales y profundizan el deterioro del poder adquisitivo. El primer trimestre acumuló 9,2%.
La inflación en Córdoba continúa mostrando una tendencia sostenida en torno al 3% mensual. Según el relevamiento del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), dependiente del Centro de Almaceneros Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba, marzo registró una suba del 3,3%, lo que lleva el acumulado del primer trimestre del año al 9,2%.
Lejos de evidenciar una desaceleración significativa, los datos consolidan un escenario en el que el incremento de precios se mantiene estable, pero en niveles que continúan impactando de manera directa sobre el poder de compra de los hogares.
Uno de los aspectos más sensibles del informe es la evolución de los bienes esenciales. El rubro alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó un 3,6% en marzo, con subas destacadas en productos básicos como azúcar, lácteos, aceites y harinas. A esto se sumó el fuerte ajuste en combustibles, con un incremento promedio del 23%, generando un efecto en cadena sobre costos logísticos y precios finales.
Otros sectores también mostraron variaciones importantes, como educación, vivienda y servicios, indumentaria, transporte y salud, configurando una presión generalizada sobre el índice de precios.
En términos sociales, el informe expone un panorama preocupante. La línea de pobreza se ubicó en $1.828.629, mientras que la de indigencia alcanzó $1.008.414, reflejando el alto costo de cubrir necesidades básicas.
Además, los datos de la encuesta de hogares revelan dificultades crecientes en el acceso a la alimentación: más de la mitad de los hogares no logró cubrir la canasta básica alimentaria, y una gran parte de quienes sí lo hicieron dependió de algún tipo de asistencia estatal. También se registraron situaciones de reducción en la cantidad de comidas diarias, endeudamiento para comprar alimentos y episodios de hambre no satisfecha.
En paralelo, el consumo continúa en retroceso. El comercio minorista de alimentos mostró una caída interanual del 8,1% en volumen, evidenciando que, pese al aumento del gasto nominal, las familias compran menos cantidad de productos.
Este escenario confirma una dinámica compleja: inflación persistente, ingresos que no logran acompañar el ritmo de los precios y un consumo debilitado, factores que condicionan cualquier expectativa de recuperación económica en el corto plazo.




